Materiales circulares de construcción para reducir el consumo de recursos

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Planta de valorización de áridos y materiales circulares en Saint-Laurent-de-Mure.

Los materiales circulares de construcción buscan mantener el valor de los recursos durante más tiempo y reducir la extracción de materias primas. Para lograrlo, el proyecto debe combinar durabilidad, reutilización, valorización de materiales y contenido recuperado sin rebajar las prestaciones técnicas exigidas a cada elemento.

¿Qué convierte un material de construcción en circular?

La circularidad no depende solo de que un producto incorpore material reciclado. También cuenta cuánto dura, si puede repararse, desmontarse o reutilizarse y qué destino tendrá al final de su vida útil.

La Estrategia Española de Economía Circular, España Circular 2030, plantea reducir en un 30 % el consumo nacional de materiales en relación con el PIB y un 15 % la generación de residuos, tomando 2010 como año de referencia. En construcción, ese objetivo desplaza parte de la decisión hacia el diseño y la prescripción, antes de que el residuo exista.

Por eso, los principios de la economía circular se aplican mejor cuando se incorporan desde el proyecto. Dimensionar con criterio, prolongar la vida útil y prever la separación futura puede conservar más valor que actuar únicamente al final de la obra.

El Reglamento (UE) 2024/3110 de productos de construcción refuerza este enfoque. Su marco de circularidad contempla la reparabilidad, la reutilización, el uso de materias secundarias y el diseño que facilite separar componentes y materiales durante el desmontaje o la demolición.

Reutilizar, valorizar y reciclar no son la misma decisión

Reutilizar significa volver a emplear un producto o componente sin transformarlo de nuevo en materia prima. Puede ser viable cuando mantiene sus prestaciones, existe trazabilidad suficiente y el nuevo uso permite justificar su comportamiento.

La valorización material implica procesar materiales procedentes de construcción y demolición para convertirlos en recursos de otra aplicación. Clasificación, limpieza, trituración o separación pueden formar parte de ese proceso según el material y su destino.

El reciclado es una de las vías de valorización, pero no debe utilizarse como sinónimo de circularidad. Mantener un elemento funcional suele conservar más trabajo y valor incorporado que reducirlo directamente a una fracción material.

¿Qué vía circular conserva más valor?

La opción más adecuada depende del estado del elemento, de las prestaciones exigidas y del grado de transformación necesario. Este cuadro resume la diferencia práctica:

VíaQué conservaTransformaciónQué verificar
ReutilizaciónEl producto o componenteMínimaEstado, trazabilidad y aptitud para el nuevo uso
Valorización materialEl valor de los materialesVariableCalidad de la fracción recuperada y uso de destino
RecicladoLa materia prima secundariaMayorProceso, prestaciones y compatibilidad con la aplicación

Esta distinción es especialmente relevante porque, según la Comisión Europea, los residuos de construcción y demolición representan más de un tercio de todos los residuos generados en la Unión Europea. Separarlos correctamente mejora las posibilidades de recuperación y reduce la pérdida de materiales aprovechables.

Materiales recuperados sí, pero con prestaciones verificadas

Un material recuperado debe responder a las mismas exigencias funcionales que correspondan a su uso previsto. La circularidad no sustituye a la resistencia, la durabilidad, la seguridad estructural ni a las condiciones de puesta en obra.

En hormigón estructural, el Código Estructural aprobado por el Real Decreto 470/2021 regula el empleo de árido grueso reciclado procedente de hormigón. Para los casos contemplados por el Código, la sustitución no supera el 20 % en peso del árido grueso; por encima se requieren estudios específicos y aprobación de la dirección facultativa. Además, su uso se limita a hormigón en masa o armado con resistencia característica no superior a 40 N/mm² y queda excluido del hormigón pretensado.

Estos límites muestran por qué un porcentaje de contenido reciclado nunca debe evaluarse aislado. El tipo de elemento, la resistencia especificada, el origen del árido y la documentación técnica condicionan la solución válida.

La Declaración Ambiental de Producto (DAP), como ecoetiqueta tipo III, puede aportar información ambiental basada en el análisis de ciclo de vida, pero no sustituye las comprobaciones estructurales o de ejecución. Fichas técnicas, ensayos, declaraciones de prestaciones y prescripciones del proyecto siguen siendo necesarios.

Cómo reducir el consumo de recursos desde el proyecto

La primera medida es evitar consumos innecesarios. Un proyecto que optimiza secciones, modulación y cantidades puede reducir la demanda de material antes de decidir qué porcentaje recuperado incorpora.

Después conviene diseñar para durar y mantener. Un componente que conserva sus prestaciones durante más tiempo evita sustituciones prematuras y, con ellas, nueva fabricación, transporte y generación de residuos.

También ayuda pensar en el desmontaje. Uniones accesibles, capas separables y soluciones que eviten mezclas difíciles de clasificar facilitan que materiales y componentes tengan un segundo uso o una valorización posterior.

Por último, la selección debe apoyarse en datos verificables. El contenido recuperado es un indicador útil, pero debe leerse junto con prestaciones, vida útil, mantenimiento, origen de materiales y documentación ambiental. Esta visión encaja con una construcción basada en criterios ambientales verificables, sin convertir una sola característica en una alegación global.

Un ejemplo de circularidad aplicada a materiales cementicios

En soluciones cementicias, la circularidad puede incorporar materiales procedentes de construcción y demolición siempre que el producto final cumpla las prestaciones requeridas. En el caso del hormigón, la circularidad se materializa al sustituir los áridos naturales por áridos reciclados - especialmente en su fracción gruesa- y mediante el uso del propio cemento. Este último, además de actuar como aglomerante, puede incorporar restos de hormigón como materia prima caliza en su fabricación, lo que permite cerrar el ciclo de vida del material. De este modo, el hormigón se consolida como un producto 100% reciclable.

Holcim aplica la tecnología circular ECOCycle® a soluciones que incorporan materiales procedentes de construcción y demolición. Los productos con contenido ECOCycle® incorporan como mínimo un 10 % de estos materiales, según la solución y la aplicación. Este contenido puede acreditarse mediante certificación externa de AENOR, con certificados que acreditan, según la solución, un contenido de material reciclado superior al 10 % y superior al 20 %.

El dato de contenido recuperado debe interpretarse producto a producto y no modifica los límites que establecen el Código Estructural y el proyecto.

Dentro del conjunto de materiales y soluciones para la construcción de Holcim, la tecnología ECOCycle® se aplica a distintas soluciones circulares. La decisión técnica, sin embargo, sigue siendo la misma: definir primero la prestación necesaria y comprobar después qué solución puede cumplirla con documentación suficiente.

Preguntas frecuentes sobre materiales circulares de construcción

¿Un material reciclado es siempre un material circular?

No necesariamente. El contenido reciclado es una variable de circularidad, pero también importan la durabilidad, la posibilidad de reparación, la reutilización, el desmontaje y el destino final. Un material puede incorporar contenido reciclado y, aun así, ser difícil de recuperar después.

¿Qué diferencia hay entre reutilización y valorización de materiales?

La reutilización mantiene el producto o componente para un nuevo uso sin convertirlo en materia prima. La valorización material implica un tratamiento para recuperar recursos y destinarlos a nuevas aplicaciones.

¿Se puede utilizar árido reciclado en hormigón estructural?

Sí, dentro de las condiciones del Código Estructural. El Real Decreto 470/2021 contempla árido grueso reciclado procedente de hormigón con límites de sustitución, resistencia y aplicación. En los casos ordinarios regulados, el porcentaje no supera el 20 % en peso del árido grueso.

¿Cómo se comprueba el comportamiento ambiental de un material circular?

La Declaración Ambiental de Producto (DAP), como ecoetiqueta tipo III, permite consultar indicadores ambientales basados en el análisis de ciclo de vida. Debe combinarse con la documentación técnica que acredite las prestaciones necesarias para el uso previsto.

¿Qué decisión reduce antes el consumo de recursos: reciclar o usar menos material?

Evitar el consumo innecesario actúa antes en la jerarquía de decisiones. Optimizar cantidades, prolongar la vida útil y reutilizar componentes puede reducir la demanda de nuevos recursos antes de recurrir al reciclado.

La circularidad funciona mejor cuando deja de ser una operación final sobre residuos y se convierte en un criterio de proyecto. Reducir, mantener, reutilizar y valorizar son decisiones distintas, pero juntas permiten conservar recursos sin separar la ambición ambiental del rigor técnico.

Fuentes: 

- Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Estrategia Española de Economía Circular.

- Comisión Europea. Construction and demolition waste..

- Boletín Oficial del Estado (BOE). Real Decreto 1085/2024, de 22 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de reutilización del agua. 

- Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 470/2021, de 29 de junio, por el que se aprueba el Código Estructural.

- Unión Europea. Reglamento (UE) 2024/3110.