Hoja de ruta hacia un uso más eficiente de los recursos en la construcción
El sector de la construcción afronta un reto que va más allá de gestionar correctamente los residuos: necesita utilizar los recursos de forma más eficiente desde el inicio. Green Building Council España (GBCE) señala que más del 50 % de los materiales extraídos a escala global se destinan a la edificación. Ante esta intensidad material, reducir la presión sobre las materias primas exige revisar cuánto construimos, cómo diseñamos y de qué manera mantenemos los materiales en circulación durante más tiempo.
Este es uno de los ejes de la Hoja de Ruta de Economía Circular de GBCE, iniciativa en la que Holcim ha participado.
El planteamiento conecta con una cuestión que la Comisión Europea lleva años señalando: el uso de los recursos de los edificios depende en gran medida de las decisiones de diseño y de la elección de materiales. Su comunicación sobre un uso más eficiente de los recursos en el sector de la construcción sitúa el ciclo de vida completo del edificio como referencia para reducir el consumo de materias primas y los impactos asociados.
¿Por qué el uso de recursos debe analizarse antes de generar residuos?
Cuando el debate sobre circularidad se concentra únicamente en el reciclaje, una parte importante del problema queda fuera. El consumo material se decide mucho antes de la demolición: comienza con la necesidad que se quiere cubrir, continúa con el proyecto y la selección de soluciones y se prolonga durante la vida útil del edificio.
Por eso resulta útil distinguir entre reducir los impactos de una alternativa y reducir el consumo total de recursos. Esta diferencia conecta con el concepto de sostenibilidad absoluta, que evalúa los impactos ambientales en relación con los límites biofísicos del planeta. A diferencia de la sostenibilidad relativa, no se limita a comparar qué opción tiene un impacto menor, sino que analiza si el consumo se mantiene dentro de unos límites compatibles con la capacidad del planeta.
Desde esta perspectiva, mejorar la eficiencia o aumentar la circularidad no es suficiente si el consumo total de materiales continúa creciendo. Para reducir la huella material en términos absolutos, GBCE plantea combinar tres estrategias: suficiencia, eficiencia y ciclabilidad.
Suficiencia: preguntarse cuánto recurso es realmente necesario
La primera palanca que plantea GBCE es la suficiencia. Antes de optimizar un material o un proceso, conviene preguntarse si la demanda de recursos puede reducirse desde el origen.
En edificación, esto puede implicar aprovechar mejor el parque existente, prolongar la vida útil de los edificios, favorecer la rehabilitación cuando resulte adecuada o evitar superficies y soluciones que no aporten una función necesaria.
La suficiencia no significa renunciar a las prestaciones ni establecer una respuesta única para todos los proyectos. Su función es introducir una decisión previa: ajustar los recursos empleados a la necesidad real. De este modo, la reducción del consumo no depende únicamente de mejoras tecnológicas posteriores.
Eficiencia material: conseguir más prestaciones con menos recursos
La eficiencia actúa sobre la intensidad material. El objetivo es mantener las prestaciones requeridas utilizando los recursos de manera más precisa y reduciendo pérdidas durante el diseño, la fabricación y la ejecución.
El documento de GBCE cita vías como la prefabricación, el diseño paramétrico o la fabricación digital, que pueden ayudar a optimizar cantidades y limitar desperdicios.
También es relevante considerar la durabilidad y la capacidad de adaptación del edificio: alargar la vida útil de una solución evita que los recursos incorporados tengan que sustituirse antes de lo necesario.
Esta visión es coherente con un enfoque de ciclo de vida, en el que las decisiones sobre materiales, diseño, ejecución, mantenimiento y fin de vida se evalúan de forma conjunta y no únicamente en el momento de la obra.
Ciclabilidad: convertir materiales de salida en recursos de entrada
La tercera dimensión es la ciclabilidad: la capacidad de recuperar materiales después de un ciclo de uso para incorporarlos a otro.
Aquí entran estrategias distintas, desde la reutilización de elementos hasta la valorización de materiales procedentes de construcción y demolición y su incorporación a nuevas soluciones.
En este ámbito, Holcim trabaja con ECOCycle®, su plataforma de tecnología circular para procesar materiales procedentes de construcción y demolición e incorporarlos a nuevas soluciones de cemento, hormigón y áridos. Este tipo de tecnología actúa sobre la ciclabilidad: permite mantener materiales dentro del sistema productivo y reducir el uso de recursos naturales.
Sin embargo, aumentar la incorporación de materiales recuperados no elimina la necesidad de actuar sobre la demanda total. El planteamiento de GBCE resulta relevante precisamente porque evita presentar el reciclaje como una solución aislada: suficiencia, eficiencia y ciclabilidad deben avanzar de forma complementaria.
De la eficiencia puntual a un presupuesto de recursos
Uno de los aspectos más novedosos del trabajo de GBCE es la propuesta de establecer un presupuesto de uso de recursos compatible con los límites planetarios.
El objetivo no es limitarse a medir cuánto se recicla, sino avanzar hacia la definición de un presupuesto de uso de recursos compatible con esos límites y establecer una trayectoria para reducir la huella material del entorno construido.
El documento fundacional de la Hoja de Ruta plantea este marco como base para identificar hitos y acciones a corto, medio y largo plazo.
El cambio de enfoque es importante: una mejora de eficiencia por unidad puede quedar neutralizada si el volumen total de recursos empleados sigue creciendo. Por eso, medir el desempeño material del sector exige combinar indicadores de eficiencia con una visión agregada de la demanda.
Diseñar para conservar el valor de los materiales
Utilizar mejor los recursos implica cambiar la lógica del proceso constructivo. Los materiales dejan de considerarse elementos que recorren una sola trayectoria —extracción, uso y eliminación— y pasan a gestionarse como recursos cuyo valor debe conservarse durante el mayor tiempo posible.
Para conseguirlo, las decisiones de diseño, rehabilitación, ejecución, mantenimiento, desmontaje, reutilización y valorización tienen que estar conectadas. El reto no consiste en elegir una única estrategia, sino en encontrar la combinación que reduzca la demanda de materias primas sin comprometer las prestaciones y la durabilidad que necesita cada proyecto.
El marco de suficiencia, eficiencia y ciclabilidad propuesto por GBCE ayuda a ordenar esas decisiones y amplía la conversación sobre circularidad. Más que gestionar mejor lo que sobra al final de una obra, se trata de utilizar los recursos de forma más inteligente durante todo el ciclo de vida del entorno construido.
Cuadro práctico: Cómo aplicar un uso eficiente de recursos
| Momento de decisión | Pregunta clave | Posibles estrategias |
|---|---|---|
| Antes de proyectar | ¿Es necesario construir de nuevo? | Analizar la rehabilitación, la reutilización de edificios existentes y el aprovechamiento de superficies disponibles |
| Diseño | ¿Qué cantidad de material requiere realmente la solución? | Optimizar el diseño, ajustar las secciones y evitar sobredimensionamientos |
| Selección de materiales | ¿Puede mantenerse la prestación con menos recursos naturales? | Comparar alternativas con criterios de durabilidad, contenido reciclado y comportamiento durante el ciclo de vida |
| Ejecución | ¿Cómo pueden reducirse las pérdidas? | Utilizar prefabricación, planificación precisa, fabricación digital y una correcta gestión de acopios |
| Uso y mantenimiento | ¿Cómo puede prolongarse la vida útil? | Facilitar el mantenimiento, la reparación, la adaptación y la sustitución selectiva de componentes |
| Fin de vida | ¿Pueden conservarse los materiales dentro del sistema? | Diseñar para desmontar, reutilizar elementos y valorizar materiales de construcción y demolición |
Este cuadro resume una idea central: la eficiencia material no depende de una única tecnología ni se decide únicamente en la fase de obra. Requiere actuar de forma coordinada sobre la necesidad, el diseño, los materiales, la ejecución, el mantenimiento y el fin de vida.
Preguntas frecuentes sobre el uso eficiente de recursos en la construcción
¿Qué significa el uso eficiente de recursos en la construcción?
Significa reducir la cantidad de materias primas necesarias para cubrir una determinada necesidad constructiva, mantener las prestaciones y prolongar el valor de los materiales durante el mayor tiempo posible. Para ello, es necesario actuar sobre todo el ciclo de vida del edificio, desde la planificación y el diseño hasta el mantenimiento, el desmontaje y la valorización.
¿Cuál es la diferencia entre eficiencia material y suficiencia?
La suficiencia plantea si es necesario utilizar determinados recursos o construir una nueva superficie para responder a una necesidad concreta. La eficiencia material, en cambio, busca conseguir las prestaciones requeridas utilizando menos recursos o reduciendo las pérdidas. La primera actúa sobre la demanda; la segunda, sobre la intensidad material de la solución.
¿Cómo se puede reducir el consumo de recursos en construcción?
Algunas medidas son aprovechar y rehabilitar edificios existentes, ajustar el diseño a las necesidades reales, evitar sobredimensionamientos, elegir soluciones duraderas, reducir desperdicios durante la ejecución, facilitar el mantenimiento y utilizar materiales recuperados cuando sean técnica y normativamente adecuados.
¿Qué es la ciclabilidad de los materiales?
La ciclabilidad es la capacidad de mantener los materiales en uso durante más tiempo y reincorporarlos a nuevos ciclos cuando termina su función inicial. Puede incluir la reutilización directa de elementos, el desmontaje selectivo y la valorización de materiales procedentes de construcción y demolición para fabricar nuevas soluciones.
¿El reciclaje es suficiente para lograr una construcción más circular?
No. El reciclaje ayuda a reducir la extracción de recursos naturales, pero no resuelve por sí solo el aumento de la demanda material. Para avanzar hacia una construcción más circular es necesario combinar suficiencia, eficiencia material, durabilidad, reutilización y ciclabilidad.
¿Cómo se puede medir la huella material de un edificio?
La huella material puede analizarse cuantificando las materias primas asociadas a la construcción, el uso, el mantenimiento y el fin de vida del edificio, teniendo en cuenta también los recursos necesarios a lo largo de la cadena de suministro. La metodología concreta depende del alcance del estudio y de los indicadores utilizados.
¿Qué papel tiene el diseño en el uso eficiente de recursos?
El diseño determina buena parte de la cantidad y el tipo de materiales que se utilizarán, así como su durabilidad, adaptabilidad, mantenimiento y posibilidad de desmontaje. Por eso, las decisiones tomadas en esta fase pueden reducir la demanda de recursos durante todo el ciclo de vida del edificio.
Utilizar mejor los recursos implica cambiar la lógica del proceso constructivo. Los materiales dejan de considerarse elementos que recorren una sola trayectoria —extracción, uso y eliminación— y pasan a gestionarse como recursos cuyo valor debe conservarse durante el mayor tiempo posible.
El marco de suficiencia, eficiencia y ciclabilidad propuesto por GBCE ayuda a ordenar esas decisiones y amplía la conversación sobre circularidad. Más que gestionar mejor lo que sobra al final de una obra, se trata de utilizar los recursos de forma más inteligente durante todo el ciclo de vida del entorno construido.
Fuentes:
- Comisión Europea. Comunicación sobre el uso eficiente de los recursos en el sector de la construcción. COM(2014) 445 final.
- Comisión Europea. Protocolo de gestión de residuos de construcción y demolición de la UE.
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, International Resource Panel. Global Resources Outlook 2024.
- Green Building Council España. Hoja de Ruta de Economía Circular.
- Green Building Council España. Por qué hay que replantear la economía circular.